Surgat

martes, 23 de febrero de 2016

Extraño

EXTRAÑO

Maldito insomnio me perturba noche tras noche desde ya seis años eternos como el paso del tiempo que cuelga en la pared, me pregunto una y otra vez siempre te vi rodar acaso no te cansas maldito de latir en las oscuras noches, al pagar mi alma siempre te escucha a lo lejos, estas ahí fastidiándome.
El vértigo de cada paso diario desvaría más y más es como el dolor de muelas carcomes mi paciente apatía por la humanidad, casi todo por no decir todo me estorba el paso, solo llego a mi angustiosa morada, me gusta la lluvia persignada de tormentas hacen correr a todos, nadie saluda, me encanta la descortesía del buenos días; putos agitando la cabeza, la mano como que les importaras, patética sociedad.
Todo se clava con estridente dolor en mi cabeza, me late tan fuerte que siento mi corazón caminar hacia este hueco craneal, maldita sea todos los días pretextos para molestarme, fiestas, aniversarios, que la puta cumple años, que el bautizo del bastardo indeseado pero qué más da nadie planifica, que los ebrios consuetudinarios cantando, la vieja que grita porque el marido llega de donde la moza, los glbtis empuñando sus deseos por un Sade; basta!
Basta! Grito… malditos canes ladran hasta por que vuela la puta en su escoba, los cantares mañaneros de los gallos pisando a sus gallinas, los pájaros gritan porque su nido fue destruido por mocosos care vergas.
Desde hace ya un año me adquirí como maldad a un gato negro como mi amor por este mundo, fiel el maldito, era callado, simulaba sus intenciones, pero como todo en esta vida, muere… Que todo se muere, que la puta vida es triste.
Ya maldita sea otra vez me empecé a fijar en el ruido de la noche, creo que mi gato absorbía esta porquería para que no me llegue, pero ya murió el maldito, ahora gatos corretean. Se lanzan sin miedo alguno, será acaso que sus siete vidas se vuelven contra mí.
En la mañana el maullido de este ser me asusto, sobre pasando mi disgusto oigo como si un niño recién nacido camina por mi ventana, maldito guagua auca, su voz acoge un triste quejido, se quejaba y llamaba a su mama, mi locura llego a su colmo me cegué de furia, fui sobre un cajón de herramientas, tome un martillo…
Él lo sabía, fui paso a paso tras él lo sorprendí y de un solo martillazo en las cien, se desprendió en cámara lenta su ojo de la órbita en que navegaba, grito terriblemente pero al poco tiempo murió… fue un alivio ya que iba a seguir maltratando su cuerpo hasta que muera ese bastardo.
Regrese a dormir tranquilamente… luego en la mañana lo arroje al terreno contiguo.
Ahora en las noches salgo en busca de quien me moleste, en mi mira estas!
Que la locura ciegue la lucidez, me encanta dormir tranquilo.


INFERNO SADOGOAT


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