EXTRAÑO
Maldito insomnio
me perturba noche tras noche desde ya seis años eternos como el paso del tiempo
que cuelga en la pared, me pregunto una y otra vez siempre te vi rodar acaso no
te cansas maldito de latir en las oscuras noches, al pagar mi alma siempre te
escucha a lo lejos, estas ahí fastidiándome.
El vértigo de
cada paso diario desvaría más y más es como el dolor de muelas carcomes mi
paciente apatía por la humanidad, casi todo por no decir todo me estorba el
paso, solo llego a mi angustiosa morada, me gusta la lluvia persignada de
tormentas hacen correr a todos, nadie saluda, me encanta la descortesía del
buenos días; putos agitando la cabeza, la mano como que les importaras,
patética sociedad.
Todo se clava
con estridente dolor en mi cabeza, me late tan fuerte que siento mi corazón
caminar hacia este hueco craneal, maldita sea todos los días pretextos para
molestarme, fiestas, aniversarios, que la puta cumple años, que el bautizo del
bastardo indeseado pero qué más da nadie planifica, que los ebrios
consuetudinarios cantando, la vieja que grita porque el marido llega de donde
la moza, los glbtis empuñando sus deseos por un Sade; basta!
Basta! Grito…
malditos canes ladran hasta por que vuela la puta en su escoba, los cantares mañaneros
de los gallos pisando a sus gallinas, los pájaros gritan porque su nido fue
destruido por mocosos care vergas.
Desde hace ya un
año me adquirí como maldad a un gato negro como mi amor por este mundo, fiel el
maldito, era callado, simulaba sus intenciones, pero como todo en esta vida,
muere… Que todo se muere, que la puta vida es triste.
Ya maldita sea
otra vez me empecé a fijar en el ruido de la noche, creo que mi gato absorbía
esta porquería para que no me llegue, pero ya murió el maldito, ahora gatos
corretean. Se lanzan sin miedo alguno, será acaso que sus siete vidas se
vuelven contra mí.
En la mañana el
maullido de este ser me asusto, sobre pasando mi disgusto oigo como si un niño
recién nacido camina por mi ventana, maldito guagua auca, su voz acoge un
triste quejido, se quejaba y llamaba a su mama, mi locura llego a su colmo me cegué
de furia, fui sobre un cajón de herramientas, tome un martillo…
Él lo sabía, fui
paso a paso tras él lo sorprendí y de un solo martillazo en las cien, se
desprendió en cámara lenta su ojo de la órbita en que navegaba, grito
terriblemente pero al poco tiempo murió… fue un alivio ya que iba a seguir
maltratando su cuerpo hasta que muera ese bastardo.
Regrese a dormir
tranquilamente… luego en la mañana lo arroje al terreno contiguo.
Ahora en las
noches salgo en busca de quien me moleste, en mi mira estas!
Que la locura
ciegue la lucidez, me encanta dormir tranquilo.
INFERNO
SADOGOAT
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